El tema de la base en cuanto a competición o formación es un tema bastante manido y que a nuestra humilde opinión esta mal enfocado, pues no todo es blanco o negro, no todo es ganar o jugar por amor al juego, existe el gris y como casi siempre la verdad suele estar en el punto medio.
Creemos que en el deporte, sea de base o no, lo importante no es ganar una copa de hojalata que vale doce euros, despues de toda una temporada, sino ese largo camino que se ha transitado para llegar a el. Ese camino en el que a habido muchas dificultades a vencer, en donde ha habido aprendizaje, marcha atrás, errores aciertos. Cuando se gana un torneo, un campeonato, un partido viene derivado por nuestro trabajo, aunque los mayores defensores del juego sin competición no lo valorarían, nada mas lejos de la realidad.
Bien es cierto que hay muchos aspectos en los que es difícil hacer una valoración cuantitativa y cualitativa y que posiblemente solo el jugador y el entrenador la conocen. Son nuestras batallas interiores. Hay infinidad de aspectos en los que atraves del deporte se puden vencer, conseguir objetivos diferentes al resultados, pero que vienen derivados de este.
Por lo tanto en edades formativas la competición si es necesaria, no por el hecho de ganar o perder sino para que sea una motivación para ganar nuestras batallas interiores de formación.
Un ejemplo, hace unas semana un niño de siete años, tan extremadamente timido que no era capaz de jugar partidos, pues no se atrevía (casi no se comunicaba con los demas niños). Despues de ponerlo a jugar todos los minutos de un partido y hacerlo capitan, ganamos el partido y venció su timidez (al menos un poco) pues quería ganar el partido, pues estamos compitiendo. Ganamos el partido, pero lo que el entrenador y los papas sabian además es el pequeño por fin podía jugar un partido de fútbol si miedo (El entorno no se daba cuenta de ello y solo veian a un jugador que no jugaba excesivamente bien). Este ejemplo es algo real que paso esta temporada y que nos da una pequeña idea de que lo importante es el camino y no la meta. Aunque la meta sirva para hacer el camino.
¿Es necesario la competición en edades templanas?, la respuesta a nuestro entender es rotundamente Si, pues atraves de ella se consigue la formación. Los monitores son los encargados de orientar correctamente esa competición para que no se quede solo en ganar o perder. Siempre habra una montaña que vencer y aveces lo dificil es saber encontrarla.
Os dejamos un pequeño vídeo (The Climb) en donde se resume un poco lo que hemos escrito. La letra es preciosa y como se puede ver el deporte se puede aplicar a la vida real.
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