Nuestro fútbol español tuvo momentos históricos, en donde la mayoría de los españoles pudimos vibrar con nuestra selección, quien no olvidará el codazo a Luis Enrique contra italia, el penalti fallado por Eloy en los cuartos de un mundial, el fallo de Cardeñosa ante Brasil, el arbitraje ante Corea en los cuartosdel mundial. Pero nadie podrá olvidar 1984, un año mágico para nuestra selección. Ahora nuestros pequeños no recuerdan nada de eso, no saben ni quien fue Butragueño o Julito Salinas ya no digamos Maceda, Santillana o Arconada, justo es recordarlos.
Ese año se celebraba la Eurocopa de Francia y ese año se forjo la famosa "furia españoka" ya que estuvimos siempre al borde de la eliminación pero siempre sacábamos fuerza de donde nadie sabía.. Ese año nos había tocado un grupo clasificatorio en donde Holanda era la clara favorita. Empatamos en Holanda, al igual que en Madrid, y llegábamos al último partido con tres puntos de menos, once goles de menos y el general igualado. Solo un milagro nos podía salvar. El milagro se consiguió con el histórico doce a uno a Malta. Pero ahí no quedaron las cosas.
En la propia Eurocopa, nos toco un grupo con Portugal, Alemania y Rumania. Empatábamos el primer partido con Rumania y el segundo con Portugal y nos la jugabanos en el último con Alemania. Fuimos todo el partido con empate a cero goles y nos estaban dando un baño, pero en el partido entre Portugal y Rumania reflejaba un empate a cero goles que nos beneficiaba al igual que a los Alemanes, pero a falta de cinco minutos llego el gol de Portugal que nos dejaba fuera. Estábamos eliminados, los cinco minutos pasaron sin que tuviesemos ninguna oportunidad y en la última jugada apareció la cabeza de Maceda para batir a Shumacher. Un gol histórico que nos metía en las semifinales de la Eurocopa y que seguramente haría romper mas de un mueble en los hogares españoles.
La cosa tampoco acabó ahí pues en la semifinales, nos toco Dinamarca. Íbamos perdiendo por uno a cero y nos estaban dando otro baño, pero otra vez apareció Maceda para empatar en los instantes finales y meternos en la final ante Francia en los penaltis. En ella perdimos cuando por fin estábamos jugando mejor que el rival con la famosa "cantada" de Arconada. Llegamos a la final y aquel año muchos españoles de hicieron de la roja.